
Durante el Concurso Público 2025 de la ENCCRV, se adjudicaron 277 proyectos entre las regiones del Maule y Los Lagos, de los cuales 121 iniciativas fueron lideradas por mujeres
El avance de la restauración del bosque nativo en Chile no solo se mide en hectáreas recuperadas o en proyectos implementados. También se refleja en la creciente participación de mujeres que, desde distintos territorios y realidades, se han transformado en protagonistas de las acciones para enfrentar el cambio climático.
Durante el Concurso Público 2025 de la Estrategia Nacional de Cambio Climático y Recursos Vegetacionales, liderada por la Corporación Nacional Forestal (CONAF), apoyada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a través del Proyecto +Bosques, y el Banco Mundial con el Programa de Reducción de Emisiones (PRE), se adjudicaron 277 proyectos entre las regiones del Maule y Los Lagos.
De ese total, 121 iniciativas fueron lideradas por mujeres, lo que representa cerca del 44% de los proyectos adjudicados, reflejando un avance sostenido en la participación femenina en las acciones de restauración y gestión sostenible del bosque nativo.
La presencia femenina para el manejo sostenible del Bosque Nativo se distribuye en todas las regiones donde se implementa el proyecto. Destacan regiones como La Araucanía con 35 proyectos liderados por mujeres, Biobío con 22, Los Lagos con 22 y Maule con 21 iniciativas, lo que evidencia el creciente protagonismo femenino en la gestión forestal y en la implementación de medidas de acción climática en los territorios.
“Este liderazgo que ha sido sostenible en el tiempo se expresa en diversas acciones impulsadas en los territorios, como forestaciones, la restauración de bosques degradados, el manejo sostenible del bosque nativo, la protección de ecosistemas y la planificación del uso de la tierra, actividades que se conectan con otras más tradicionales de la mujer de campo, como la recolección de frutos y semillas, o la recolección de hierbas medicinales, que aportan a la dieta y cuidado de las familias rurales”, señala Hugo Rivera, Jefe del Departamento de Cambio Climático y Servicios Ecosistémicos de CONAF.
El proceso también refleja una participación relevante de comunidades locales y pueblos originarios. Del total de proyectos adjudicados en el concurso 2025, 70 iniciativas corresponden a personas pertenecientes a pueblos originarios, muchos liderados por mujeres que integran, además, prácticas tradicionales y ancestrales de manejo forestal sostenible. Esta diversidad de actores fortalece la implementación de la ENCCRV, al integrar distintas miradas y experiencias en la protección de los ecosistemas forestales.
Nancy Risco es dueña de casa, y actualmente trabaja en el Vivero Huillilemu, en la región de Los Ríos. Para ella el trabajo que desarrolla “ha sido algo muy bueno porque he aprendido a valorarme al tener contacto con otras mujeres. Desde siempre me ha gustado la naturaleza, por eso, esto ha sido algo muy importante, todo lo que es la forestación, ya que yo me he criado en el campo. Lo que he aprendido de la naturaleza lo hago con mucho amor, ya que cuando llegué no sabía hacer nada, y ahora sé muchas cosas, así que realmente estoy muy agradecida”.
Respecto a los concursos de años anteriores, liderados por mujeres se ha mantenido un aumento sistemático desde el año 2022. Esto demuestra un claro interés de mujeres pertenecientes a comunidades y organizaciones por implementar soluciones ecológicas en torno a sus bosques.
Para Pablo Honeyman, Coordinador Nacional del Proyecto +Bosques, “el aporte de las mujeres no solo se traduce en números, su participación ha permitido ampliar el alcance de las acciones de restauración y fortalecer los medios de vida locales, integrando enfoques productivos, comunitarios y ambientales. El aumento progresivo de la participación femenina refleja un proceso de mayor inclusión y empoderamiento en la gestión forestal y climática, consolidando el rol de las mujeres como agentes clave en la protección de la naturaleza”.
El liderazgo femenino que emerge en los territorios demuestra que enfrentar el cambio climático también implica ampliar las oportunidades de participación y reconocer el rol de quienes, día a día trabajan por recuperar y cuidar los bosques y cumplir con los compromisos internacionales para frenar los efectos del cambio climático.




